lunes, 16 de septiembre de 2019

ANIVERSARIO DEL INICIO DE LA GUERRA DE INDEPENDENCIA DE MÉXICO


La figura central y el principal incitador de la Independencia de México fue Miguel Hidalgo y Costilla, Cura del pueblo de Dolores quien con un grupo de criollos, entre quienes figuraban los también Capitanes del Regimiento de Dragones Provinciales de la Reina, Ignacio Allende y Juan Aldama, conspiraban en casa del Corregidor de Querétaro, don Miguel Domínguez en esa misma ciudad de Querétaro, bajo el disfraz de reuniones con carácter literaria.

En estas reuniones de los conspiradores se proponían desconocer a las autoridades virreinales e instalar, en su lugar, una junta de gobierno provisional, hasta que fuera restablecido en el trono el monarca Fernando VII. 

La conspiración de Querétaro sería finalmente la que desataría la Revolución de Independencia de México. En ella participaban, entre otros, el Corregidor de la ciudad de Querétaro, Miguel Domínguez y su esposa doña Josefa Ortiz de Domínguez; Ignacio Allende y Juan Aldama, y el Cura Miguel Hidalgo. 

A principios del mes de septiembre de 1810, la conspiración fue delatada, por lo que el recién llegado Virrey Francisco Xavier Venegas, ordenó la captura de los implicados.

Al saberse descubierto, el corregidor Domínguez encerró a su esposa en una habitación, buscando evitar que diera aviso a los demás conjurados. Sin embargo, doña Josefa logró comunicar al Alcaide Pérez quien a su vez hizo llegar la noticia a Hidalgo y Allende.

La noche del sábado 15 al domingo 16 de septiembre de 1810, notificado Miguel Hidalgo de que las reuniones de Querétaro habían sido descubiertas decidió iniciar la rebelión contra las autoridades novohispanas y arengó al pueblo, que se congregaba en el atrio parroquial. 

Después, Hidalgo y los demás jefes de la rebelión, seguidos por quienes respondieron a su llamado, se dirigieron a Atotonilco, con lo que inició la Guerra de Independencia.

En esta etapa, las fuerzas se conformaron por voluntarios, entre los que podemos destacar a los sirvientes de Hidalgo, los presos liberados de la prisión de Dolores (menos de 100), una parte (probablemente dos compañía) de Dragones del Regimiento Provincial de la Reina, leales a Allende y unos centenares de campesinos, empleados y artesanos. 

Así tenemos que el Ejército Insurgente se formó el 16 de septiembre de 1810, dentro de las características de estas fuerzas sobresale que fue un conglomerado de agricultores, mineros y trabajadores de las haciendas con nulos conocimientos castrenses entre los que se puede incluir al Cura Miguel Hidalgo, sólo un porcentaje reducido fueron militares entre ellos los Capitanes Ignacio Allende e Ignacio Aldama, que carecieron de oficiales y cuadros de clases suficientes que les permitieran dirigir a la muchedumbre que se les unía y agrandaba sus fuerzas haciéndolas una masa de heterogénea.

Sin una estructura definida, el ejército insurgente creció con rapidez, a su paso por San Miguel El Grande, Celaya y Guanajuato, los seguidores lograron contar con un efectivo aproximado de 80,000 insurgentes, entre hombres y mujeres de todas las edades.

Tras varias victorias, entre las que destacan la toma de Guanajuato, Valladolid, y Monte de las Cruces, los insurgentes fueron derrotados en la Batalla del Puente de Calderón por el brigadier Félix María Calleja, a partir de esta fase las tropas realistas intensificaron la persecución contra los lideres insurgentes hasta apresarlos en Acatita de Baján, Coahuila e inmediatamente conducidos a Chihuahua, donde se les juzgó y fusiló. Sus cabezas fueron separadas de sus cuerpos y exhibidas en las cuatro esquinas de la Alhóndiga de Granaditas, en Guanajuato. 

Cuando fueron fusilados Hidalgo, Aldama, Allende y Jiménez, la insurgencia ya era fuerte en el sur de la Intendencia de México, al frente del Cura José María Morelos y Pavón, quien en 1810 había recibido la orden directamente de Hidalgo de llevar a cabo la lucha independentista en el sur.

Morelos convocó al primer congreso americano en 1813, en Chilpancingo, donde se firmó el Acta de Independencia de la América Septentrional, por los diputados de las provincias del naciente país que acudieron y además promulgaron la Constitución de Apatzingán un año más tarde, sobre la base del documento escrito por Morelos, titulado “Sentimientos de la Nación”. 

El Cura Morelos fue hecho prisionero en Temalaca y conducido al poblado de San Cristóbal Ecatepec, al norte de la Ciudad de México, donde fue enjuiciado, degradado, excomulgado y fusilado el 22 de diciembre de 1815. 

Con la muerte del Generalísimo José María Morelos, el Ejército Insurgente entró en una etapa en que se creyó que había sido dominada la insurrección, solo quedaban los focos guerrilleros de Guadalupe Victoria, en Veracruz y Vicente Guerrero, en el sur de México. En el norte, continuaban la lucha Pedro Moreno y Francisco Javier Mina que había desembarcado de España.