martes, 10 de octubre de 2017

DÍA MUNDIAL CONTRA LA PENA DE MUERTE

El 10 de octubre se estableció como el Día Mundial contra la Pena de Muerte, gracias al impulso de la Coalición Mundial contra la Pena de Muerte, liderado por diversas Organizaciones de la Sociedad Civil (OSC) para evidenciar que ésta es un castigo cruel, inhumano y degradante, pues implica una agresión física y mental extrema sobre una persona a manos de la autoridad.

Con estas acciones, el Estado legitima el delito de homicidio con todas sus agravantes y reconoce su imposibilidad de encontrar alternativas a la privación de la vida, basadas en derechos humanos. La pena de muerte es un indicador de la incapacidad del Estado para garantizar los derechos humanos, como el acceso a la educación, el trabajo, y otros que garanticen procesos de readaptación social.

La pena de muerte es un castigo ineficaz, irreversible e inhumano. En países en los que se continúa aplicando esta pena, no han disminuido los crímenes. Derivado de lo anterior, Naciones Unidas ha concluido que “no es prudente aceptar la hipótesis que la pena de muerte tenga mayor poder disuasorio en relación al homicidio que la amenaza y la aplicación de una sanción supuestamente menor”.

A partir de los años ochenta, ha surgido una dinámica general en favor de la abolición de la pena de muerte que ha sido constante hasta hoy. Según Amnistía Internacional, en 1977 sólo 16 países habían abolido la pena de muerte para todos los delitos. En la actualidad, dos tercios de los países del mundo (141) son abolicionistas en la legislación o en la práctica.

Sin embargo, el uso constante del uso de la pena de muerte está inextricablemente ligado a la pobreza. Las desigualdades sociales y económicas impiden el acceso a la justicia de los condenados a muerte por varias razones: los acusados en tal situación de desigualdad pueden carecer de recursos (sociales, económicos y relaciones políticas) para defenderse a sí mismos y  serán marginado por su condición social.

En este sentido, la pena de muerte es una práctica discriminatoria, a menudo utilizada en contra de los pobres y por ende debe ser abolida.

En México, el nueve de octubre de 2007, se publicó en el Diario Oficial de la Federación el Protocolo a la Convención Americana sobre Derechos Humanos relativo a la Abolición de la Pena de Muerte, que en su Artículo 1° señala que “Los Estados Partes en el presente Protocolo no aplicarán en su territorio la pena de muerte a ninguna persona sometida a su jurisdicción”. Por lo que en México esta pena es inaplicable dentro del marco jurídico y es inadmisible en una sociedad democrática y respetuosa de la dignidad y los derechos humanos de las personas.


La pena de muerte en la práctica

  • 104 países  abolieron la pena capital para todos los crímenes;
  • 7 países  abolieron la pena de muerte para todos los crímenes ordinarios;
  • 30 países  son abolicionistas en la práctica;
  • 57 países son retencionistas;
  • 23 países llevaron a cabo ejecuciones  en 2016;
  • En 2016, los 5 países que más ejecutaron en el mundo fueron: Arabia Saudita, China, Irak, Irán y Paquistán.