jueves, 12 de julio de 2018


El abogado desempeña un papel vital en el funcionamiento de la sociedad, considerando que el Derecho, según los doctrinarios clásicos, es “el conjunto de normas jurídicas que regulan la conducta externa de las personas en la sociedad”, las cuales son creadas por los expertos en normas jurídicas. Entonces, es posible decir que no existe sociedad sin abogados.

El Día del Abogado se celebra todos los años a manera de recordatorio de los deberes que los mexicanos tenemos para con la aplicación de las leyes y la justicia, uniendo aún más el gremio de la abogacía, con el único fin de servir como motor de cambio y desarrollo social.

En México, la historia señala que el Día del Abogado se celebró por primera vez en 1960, gracias a un decreto presidencial de Adolfo López Mateos. Desde ese año, el 12 de julio los mexicanos celebramos a quienes de encargan de defender y hacer cumplir las leyes.

La historia de esta celebración se remonta a hace casi 500 años, cuando nuestro país aún se encontraba bajo dominio español. En aquellos días, precisamente el 21 de septiembre de 1551, el rey Carlos I de España —y Carlos V del Sacro Imperio Romano Germánico— ordenó establecer en la Nueva España un centro de estudios de universidad de las ciencias.

Debido a ese decreto, se estableció en nuestro país la Real y Pontificia Universidad de México el 25 de enero de 1553. Las facultades que dieron inicio a la educación universitaria en nuestro país fueron las de Cánones y la de Leyes. Así fue que, el 12 de julio de 1553, se estableció en el Virreinato de la Nueva España la primera cátedra para la enseñanza del Derecho y se dictaron las primeras Ordenanzas de Buen Gobierno. Por eso se celebra el Día del Abogado el 12 de julio.