11 de octubre de 2016

PRONUNCIAMIENTO DÍA INTERNACIONAL DE LAS NIÑAS

Las niñas también cuentan
LA LUCHA CONTRA LA VIOLENCIA DE GÉNERO HACIA NUESTRAS NIÑAS NO ES SOLO CUESTIÓN DE INCREMENTAR LA GRAN LISTA DE LEYES PARA PROTEGERLAS, ES CUESTIÓN DE EDUCACIÓN.

DEMOS VOZ A LAS MUJERES; A ESAS MUJERES QUE LA HISTORIA Y LA SOCIEDAD HAN RELEGADO AL GRADO DE LA INVISIBILIDAD POR EL SIMPLE HECHO DE SER MUJERES, DE SER MEXICANAS, DE SER NIÑAS.

Tal pareciera que para muchos, el que una mujer tenga menos años las convierte en menos importantes. Nuestro compromiso, en este momento, es con una causa concreta: Exigir el reconocimiento y el respeto del derecho de nuestras niñas a un vida libre de violencia, y no solo me refiero aquella que se hace a la luz del día, que se difunde, sino a esa otra que a la sombra y con la cobardía encerrada en cuatro paredes se genera en el seno familiar. 

Cuando una niña es violentada en su infancia, tenemos en potencia a una mujer adulta sometida, resignada, que aceptará y propiciará la violencia nuevamente. Suena paradójico, pero recordemos que violencia genera violencia. 

No concebimos que en México por cada 10 mujeres, 4 tienen menos de 14 años, se registre que de estas menores, un 78% sufran algún tipo de violencia intrafamiliar, y al hablar de violencia, no nos referimos sólo a golpes, también hablamos de insultos, humillaciones, de la ausencia de equidad de género que las hacen menos importante que una mascota o un articulo de reciente adquisición. 

No nos asombremos, sí hablamos del México del siglo XXI; de este México que está con una economía estable, a decir de los conocedores; de ese México que lucha contra la delincuencia organizada en una guerra sin cuartel. Y nuestras niñas ¿QUÉ?, quién les declaró la guerra, qué crimen han cometido, quien vela su sueño, quien las protege en el seno familiar. 

Las niñas tienen menos oportunidades de trabajo y educación al crecer. Se les destina desde pequeñas a la esclavitud, irónicamente propiciada en muchas ocasiones por sus propias madres descendientes de familias que le hicieron crecer en un seno machista. La niña debe enseñarse a ser “buena mujer” y sólo lo logrará si lava los utensilios, recoge los trastes donde comieron sus hermanos o su padre; debe saber barrer, trapear, ser una buena mujer para que cuando crezca, no la vean con malos ojos. Pero si de salir a trabajar se trata, el trabajo que le encomienden lo deberá asumir sin discusión alguna. 

Suena ridículo decir que a una niña se le obligue a trabajar, responsabilizarse del bienestar familiar, cuando a esa edad se le debe educar, formar, no cortar de tajo su inocencia, ni olvidarse de su infancia y lo que conlleva. Si los padres se separan, el botín serán los hijos a través del chantaje, las humillaciones y los olvidos, pero si es niña muchas veces se le considera una carga más, y cuando los padres son viejos, recurrirán nuevamente al chantaje para que se hagan responsables de su cuidado por el simple hecho de ser mujer. 

No debemos ignorar el terrible fenómeno que descubre esa niñez que se explotan sexualmente, y que de ellas, el 81% son niñas, y de este porcentaje, el 20% contraen una enfermedad y otro 10% queda embarazada, y que en el 65% de los casos detectados, la agresión continúe no por horas, no por días, sino por meses o años ¿QUÉ CLASE DE SOCIEDAD ES ESTA QUE VIVE DE ESTADÍSTICAS Y NO DE ACCIONES CONCRETAS? 

La violencia contra las mujeres y las niñas es una forma virulenta de abuso y discriminación que no conoce grupos étnicos, clases sociales, ni identidades familiares. Los golpes los sufren tanto la niña que vive en pobreza extrema como la que se desenvuelve en la opulencia. La humillación y el olvido también se dan en todos los sectores. 

Señoras y Señores legisladores, tienen en sus manos el destino de nuestra sociedad. Les exigimos empuñen los estandartes de la sensibilidad y el raciocinio, revisen las leyes pues posiblemente sólo sea cuestión de modificarlas, adaptarlas, o bien crear o abolir lo que sea necesario, pero por favor, que no quede en buenos deseos. Les exigimos que TRABAJEN, que si las leyes son buenas, las pongan en marcha con programas concretos y adaptados a los diferentes estratos de la sociedad. 

Para que un país crezca y evolucione se debe formar un sólido equipo entre sociedad y gobernantes, donde cada uno asuma su responsabilidad. Ya no más gobiernos paternalistas. 

Seamos patriotas de tiempo completo, no seamos patrioteros. 

Crecer en la patria es amarla todos los días y tener fe en ella. No se puede crecer en ella si no respetamos nuestro más valioso tesoro: nuestra niñez. Ni un paso más atrás, es momento de romper estereotipos, erradicar la discriminación y violencia contra nuestras niñas. 

El comportamiento de nuestra infancia es un reflejo del, de los adultos, Las niñas y niños empiezan amando a sus padres; después les juzgan; rara vez les perdonan. 

¡No más violencia contra nuestras niñas! 
Sí a la equidad de género 
“Las niñas también cuentan”

Norma Martínez Sánchez 
COORDINADORA DEL PROGRAMA DE EQUIDAD DE GÉNERO